- Mi héroe nació en un pequeño pueblecito de La Campiña sevillana en los albores del siglo xx.
.
Vio la luz por primera vez, en un periodo de la historia en la que el mundo se volvio loco. Los hombres se mataban unos a otros, las mujeres, niños y ancianos morían como chinches o sobrevivian padeciendo todo tipo de calamidades. Era el tiempo de la 1ª Guerra Mundial, de la Gran Guerra, en la que un gran número de paises entraron en lucha por intereses comerciales y territoriales. España se mantuvo neutral, bastante teníamos con lo que teniamos: no había dinero, el déficit presupuestario subía como la espuma, escaso o nulo desarrollo industrial y del comercio, una situación militar anticuada y precaria, mucha hambre en el pueblo, millones de analfabetos... todo esto unido a una clase política autoritaria y corrupta (despues de casi cien años, seguimos igual) y una monarquía que no se enteraba de nada o no quería enterarse y el nulo interés de ambas clases por poner remedio, nos llevó a lo de siempre, a una neutralidad (yo diria que desgana) en parte obligada, pero fundamentalmente deseada.. Es decir hablando en plata, que les importaban un pito lo que pasaba fuera de nuestras fronteras (!ay que ignorancia!) de lo que también pasaba dentro mientras ellos siguieran teniendo los mismos privilegios, es decir, que el mundo se mataba y aqui en España, como si no fuera con nosotros, e inevitablemente seguiamos anclados en la Edad Media y dirigidos por señores feudales.
El 15 de Agosto de 1915, en una casucha de las muchas existentes casi en las afueras del pueblo, nació mi héroe, !pobre niño! !que mala época para nacer y para vivir!, sobre todo si se nace donde él nació, en el seno de una familia pobre, dedicada a trabajar el campo. Un padre campesino, trabajando bajo la dictadura, la explotación, la avaricia de cualquiera de los tres terratenientes que acaparaban bajo su propiedad todas las tierras. A cambio, un jornal de miseria con el que no tenian apenas ni para comer.
Aun así me contaba:
-" !Que feliz fue mi niñez". Mi madre era la mujer más alegre del mundo, reía por todo, me tuvo siendo muy joven porque en aquellos tiempos, la gente en el pueblo se casaba cuando apenas tenia 15 o 16 años. !Como recuerdo todavía despues de tantos años, su voz! cantaba y tocaba el acordeón como los angeles y cualquier fiesta, celebración o reunión familiar era buena excusa para dar rienda suelta a su pasión. Recuerdo tanto el cariño de mis padres!, las voces de los ambulantes que llegaban de la serranía de Ronda, cargados de cacharros y pregonando: tinajas y lebriños malagueñoooooos", cuando corría al atardecer a la entrada del pueblo a esperar a mi padre que volvía del campo, la escuela donde fui y pude aprender a leer y escribir, las noches al calor del hogar escuchando la historias que mi padre me contaba de sitios lejanos y mi Rosarito, mi hermanita que nunca lloraba porque reia siempre como mi madre y los despertares en la oscuridad del cuarto cuando el sol todavía dormía, escuchando a mi padre coger los aperos del campo, entonces me volvía dormir, soñando que ya no faltaba tanto para levantarme yo también, salir en su compañía y volver casi de noche para ponerle a mi madre mi jornal en la mano... y sentirme ya todo un hombre."
Esos primeros años fueron los más felices de su vida, a pesar de que se acostaba y se levantaba con las tripas sonando por el hambre, a pesar del frío que entraba por el techo de caña y paja de la casa en invierno, de los mosquitos, del calor agobiante del verano, de la falta de agua corriente y lo que tenían que andar para cogerla del arroyo, de las enfermedades y lo poco que faltó para que una mala pulmonía se lo llevara para adelante porque no había dinero para medicinas, y... muchas penalidades. A pesar de todo su vida estaba llena, quería hacerse un hombre al lado de sus padres y hermana y más tarde encontrar una mocita que le diera hijos y trabajar para ellos, en su pueblo, cerca de todo lo que para él significaba la paz, el sosiego, la felicidad.
Pero no fue así;
"Un día mis padres me anunciaron que tenian que ir a la capital para solucionar un asunto importante. Me volví loco de alegría, quería ir con ellos, comprobar con mis propios ojossi era verdad todo lo que de la capital se contaba: los jardines preciosos, las tiendas repletas de artículos de todas clases, el rio inmenso, la Giralda que llegaba hasta el cielo, las fuentes que echaban agua a chorros, las casas con agua, los coches de vez en cuando... pero no, no pudo ser, el viaje era largo y costoso. Había que pagar al cosario que llevaba dos mulas y el dinero no daba para todos. Así que me conforme como pude, aunque lloré de rabia. Más adelante derramé muchas más lágrimas pero por todo lo contrario, por volver a mi querido pueblo junto a los míos.
De vuelta de la capital, esa misma noche, mi padre me llamó a su lado, una vez dormida mi hermana y con la seriedad característica en él, me indicó que me sentara a su lado, que teníamos que hablar. Mi madre nerviosa salio de casa con la excusa de visitar a una vecina.Y allí quedamos los dos solos, frente a frente y mirándome a los ojos, me diijo: con la seriedad con la que siempre me hablaba, "Salvador, hijo, sé que te estarás preguntando ¿que ocurre, que he hecho mal, por que mi madre no esta aquí? Así que como entiendo que vas dejando de ser un niño y eres capaz de comprender la situación en que vivimos y lo que nos preocupamos por los dos, entenderas perfectamente la decisión que tanto tu madre como yo hemos tomado, siempre pensando en tu mejora y en tu futuro, así que para no dar mas vueltas... y me explicó que se sentía muy orgulloso porque había podido enviarme a la escuela para que me enseñaran las cuatro reglas y a leer y a escribir porque de esa manera me podría defender en la vida sin que nadie me engañara, que no quería que cuando tuviera 30 años aparentara 50, porque el sol del campo en verano, achicharra la cara y resquebraja la piel arrugándola antes de tiempo, y los ojos se encogen, se achican incapaces de absorver tanta luz solar y la garganta se tprna áspera por la sequedad que se traga de la tierra, que en invierno, el frío del amanecer cala hasta los huesos y se vuelven frágiles prematuramente de absorver tanta humedad y duelen, las manos y la nariz apenas se sienten de puro frío y la pulmonía te acecha continuamente y solo sueñas en que la jornada termine pronto y puedas llegar a tu casa y arrimarte al calor del carbón. Y yo y tu madre hijo, no queremos eso para tí. Buscamos otra cosa, una vida mejor que la nuestra, que no tengas que vivir tantas calamidades, tanto sufrimiento, que tengas un trabajo lejos de la dureza de la tierra y que te permita vivir mas dignamente y para eso, par conseguir nuestro propósito tienes que salir de aquí. Aquí en el pueblo no hay otro camino, pero en Sevilla, sí,allí, como capital hay muchas y variadas perspectivas que te abrirán las puertas a una vida distinta y por supuesto mejor. Así que, creo que ya ha llegado el momento de actuar. Por mediación de un amigo que tiene un pariente en la capital, hemos conseguido que esta familia te acoja en su casa para que aprendas un oficio. Ellos son los dueños de una estupenda tienda de ultramarinos y vas a vivir con ellos, allí irás aprendiendo a ser tendero, a tratar a una clientela, a cortar un jamón, a conocer los tipos de queso, a envolver las legumbres, a lustrar el mostrador, a medir el aceite...todo a
cambio de tu manuntención y educación. Tendrás que obedecer a todo lo que ellos te exijan, no olvides que en esta vida hay que ser humilde y que todo siempre hay que empezarlo desde abajo con tesón y esfuerzo para llegar a una buena meta, tendrás que hacer recados, barrer, limpiar, cuidar del orden del almacén y fijarte, fijarte mucho en como tu mentor hace las cosas y atender con ahínco a lo que él considere oportuno. De esa forma llegaras adonde queremos que llegues. Y, por último exigirte que yo nunca tenga que sentir la vergüenza de una queja."
Lloró y lloró, rogó, suplicó, él no quería, no podía separarse de sus padres, ¿quien llevaria a Rosarito montada a "cabritos" al arroyo? ¿quien iría a recibir a su padre al atardecer en su vuelta del trabajo? ¿como podría pasar sin escuchar las canciones de su madre? ¿como iba a poder dormir lejos de su casa? ¿quien le contaría una y ottra vez las historias de sitios lejanos? ... Argumentó cuarenta mil motivos que le impedían irse, que no le importaba que se le estropeara la cara, que nunca tendría frio trabajando, prometíó que jamas se quejaría de nada... pero todo fue en vano. Sus sueños, sus ideales, se derrumbaron, ya nunca podría entregar a su madre su primer jornal del campo y la mocita de sus sueños se desvaneció de un manotazo.
Diez dias después, vestido ya con pantalón largo, camisón blanco y alpargatas nuevas, se montaba en el carromato del cosario. En una pequeña maletita, su madre le había puesto la "muda" nueva y otro camisón igual al que llevaba puesto, y en una talega, una hogaza de pan y un buen trozo de morcilla de asadura para que la comiera durante el pesado viaje. El cosario se encargaría de llevarlo hasta lo que de ahora en adelante iba a ser su nuevo hogar.
Las lágrimas apenas le dejaban ver las caras afligidas y tristes de su madre y hermana y la seriedad del rostro de su padre. Creía que el mundo se le caía encima y no iba a ser capaz de poder vivir lejos de todo lo que hasta ese momento había sido su vida. El nudo de su garganta amenazaba con ahogarlo, tragó saliva, se limpio las lágrimas, suspiró hondo y miró a su padre. De repente lo comprendió, ya no era un niño, su pantalón largo era la prueba de ello, se había hecho un hombre y como tal debía comportarse. De un manotazo se limpio las lágrimas que amenzaban con deslizarse por sus mejillas y esbozó una forzada sonrisa, que más bien parecía una mueca extraña imposible de interpretar.
Corría el año 1927, tenía 12 años.
Continuará.
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario