La vida me regaló ayer otro día de seda, de esos que atesoras en tu corazón y ni el paso del tiempo puede borrar de tu mente, porque te marcan.
Ayer asistí al primer concierto del grupo dónde toca mi hijo Salvi, "Commodore" y tengo que decir que me encantó, no sólo por el concierto en sí, que fue estupendo, sino también por todo lo que rodeó al acontecimiento, haciéndonos vivir una noche inolvidable.
De vuelta a casa, llegué rememorando y relamiendo el dulzor de esos momentos y me puse manos a la obra, para intentar trasmitir (!que difícil!) sin olvidar detalle, lo que juntos habíamos vivido en un pequeño local, cálido y acogedor, en medio de un polígono industrial.
Once de Febrero, viernes, los termómetros rozando el cero, un frío que traspasaba y una lluvia fina, pertinaz y helada que intensificaba aún más la sensación de frío. Un día para estar en casa, metidos hasta el cuello en la mesa de camilla con el pijama puesto, pero no era día de quedarse en casa a pesar de la inclemencia del tiempo, había que salir !íbamos a ver y escuchar a "Commodore" y para allá nos fuimos.
Podría contar tantas cosas de la noche que no sé por donde empezar, porque todo fue bonito, cálido, sencillo... pero puestos a destacar, ahí va un poquito: la espera, charlando con los amigos, contando anécdotas del grupo; el ambiente de nervios y expectación con el cigarrillo en la mano; el abrazo de Salvi a sus hermanos, a su padre, a mí; la presentación de los dos componentes del grupo que no conocíamos; la empatía con los "otros" padres también presentes al ver reflejados en ellos tus mismos sentimientos; los abrazos y palabras de ánimo de los amigos; la llamada de Marco para desearle suerte a su tito Salvi y la ternura de éste hablando por teléfono con él; Iván animando y aplaudiendo; los saltos de Tania gritando "ese es mi hermano"; la carita de felicidad de Sara mientras hacía una foto tras otra, la risa de Cristina con el mechero encendido en la mano moviéndolo al son de la música; sus tíos asistiendo por partida doble y Mª José y Patri y Pepe, Dani, Carlos, Fabi... animando; el orgullo en la cara de mi marido y mi corazón palpitando de alegría.
Y se encendieron los focos, iluminando el escenario y empezaron a sonar maravillosamente los primeros acordes de una música contagiándote con su ritmo, con la voz de mi hijo cantando y su mirada de complicidad de vez en cuando hacia nosotros, con la bateria "aporreada" por Gregui, con el punteo de Ricardo y el bajo de Isaac... todos a una, disfrutando y haciéndonos disfrutar de un momento maravilloso.
No entiendo de música, no sé de técnicas, no sé percibir el pequeño fallo o desafine, o si la nota es "do" o "fa" o "la"... pero sí sé percibir lo que llega, lo que trasmite, lo que te hace vibrar, lo que se hace con corazón, con trabajo, dedicación, esfuerzo, ilusión... y el grupo acumula todos estos valores y fueron capaces de hacernos vibrar a todos los que allí estábamos con esas siete canciones estupendas que nos supo a poco.
Así que ésto va para los cuatro: seguid trabajando en esa línea, porque teneis talento para eso y mucho más, porque ya estamos todos contando los días para volver a veros en Mayo y disfrutar con vuestra música.
Gracias por la noche que nos habeis hecho pasar, gracias Isaac, Ricardo, Gregui y Salvi. Gracias "Commodore"
Pues sí que lo pasamos bien, sí...estoy deseando que sea ya el próximo concierto. Qué buen sabor de boca nos dejó a todos! Yo también digo lo mismo: Gracias Commodore!!
ResponderEliminarQué crónica mas bonita y personal...la verdad es que no esperaba que gustáramos tanto pero bueno..habrá que ir creyéndoselo jeje.
ResponderEliminarGracias mami por el apoyo!!
Os lo teneis que creer porque es la realidad. !Sois los mejores! vuelvo a repetir que nos hicisteis pasar una noche inolvidable. Siempre te apoyaré porque te lo mereces. Te quiero.
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