sábado, 5 de junio de 2010

La Transición III (Un matrimonio deseado)
























Pasados los primeros momentos de duda, preocupación e incluso miedo, y a la vista de que todo aparentemente seguía igual, pensé (pobre de mí) que gracias a Dios, todo había quedado en un susto, en la pérdida de un líder que nos había sabido guiar magistralmente y que como era de esperar había demostrado que incluso después de muerto seguía gobernando. Todo estaba controlado y el famoso "atado y bien atado" daba sus frutos y la vida seguía fluyendo con total normalidad.

El Rey confirmó en la Presidencia de Gobierno a Carlos Arias Navarro y éste rodeado de la misma Corte franquista, seguidores acérrimos de Franco siguió actuando y gobernando al dictado de los ideales y postulados que durante 40 años nos habían impuesto. Sólo había una diferencia primordial y es que el dictador ya no estaba y no todo el mundo estaba dispuesto a seguir sometido. La vida era difícil, el paro alarmante, una inflación disparada, las diferencias de clases cada vez más acentuadas... pero estábamos acostumbrados, eramos conscientes de todo pero lo veíamos no sólo con normalidad, sino incluso como algo natural, la vida era así, siempre habría ricos y pobres y la separación entre ellos era un hecho, era cuestión de suerte nacer en un lado o en otro y según donde se cayera, habría o no privilegios, ventajas, comodidades.
Más tarde supimos que durante esos primeros meses posteriores a la muerte de Franco, que el pueblo llano vivió como si el dictador siguiera vivo, pasaron y se cocieron hechos trascendentales, los hilos se movían incesantemente manejados magistralmente por el Rey y se fueron poniendo y construyendo los cimientos para levantar la ansiada democracia.
Los historiadores, los estudiosos de la transición no terminan de ponerse de acuerdo en la fecha en que puede darse por concluido el proceso, unos lo terminan con las primeras elecciones, otros lo hacen coincidir con el fallido golpe de militar de Tejero, o con la aprobación de la Constitución o con la llegada del PSOE al gobierno en el 82... yo lo tengo claro, para lo que fueron mis vivencias, mi percepción de aquellos momentos, lo tradusco a un embarazo, nueve meses comprendidos entre mediados de Septiembre del año 76 hasta mediados de Junio del 77. Una gestación difícil, dura, con síntomas abortivos y complicaciones, pero llena de ilusión, expectación, esperanza y fe que terminó alumbrando felizmente a una recien nacida democracia, que todos acogimos con la mayor de las alegrías y a la que como cualquier recien nacido, rodeamos de atenciones, mimos, cariño y como no una gran dosis de inexperiencia.
Seguí mi vida como siempre. Mi trabajo, mis amigos, mi familia, mi novio, los preparativos de mi boda, el montaje de nuestro piso y un viaje de novios que programábamos para hacerlo en pleno verano, queríamos sol, playa y salir por primera vez de Sevilla en un viaje que se nos antojaba exótico (seguro que a la juventud de hoy os dará la risa) ya que montaríamos por primera vez en avión y conoceríamos Mallorca dónde disfrutaríamos por primera vez de total libertad para querernos, dormir juntos, conocer sitios nuevos, paisajes, gente, costumbres... que nunca imaginamos conocer.
Nos casamos el 17 de Julio de 1.976 un día antes de la celebración de la fiesta más importante del año desde el final de la guerra civil y el comienzo de la dictadura franquista, el famoso 18 de Julio, el día que se conmemoraba por todo lo alto el "Alzamiento Nacional", el día en que según los franquistas, las fuerzas nacionales se alzaron para salvar a España del caos en el que nos había metido la República y que nos arrastraba sin remisión por el camino del conflicto, el paganismo y la pérdida de valores morales. Ese año 1.976 aún muerto Franco, se celebró con la misma pompa de siempre, se volvió a recordar la vida del dictador, la muerte, los logros conseguidos bajo su mandato, se cobró como siempre la paga "extra" del 18 de Julio que el Estado "regalaba" a los trabajadores como premio a nuestra lealtad al regimen. Sería el último 18 de Julio. El año siguiente ni se mencionó, ya vivíamos en democracia y el trabajador no cobró el "premio" de la paga del 18, cobró la paga extra de verano única y exclusivamente por su trabajo, nadie nos regalaba nada.
Estaba tan absorvida por mi vida en esos momentos, por los preparativos finales de una boda que estaba a la vuelta de la esquina, que ni siquiera dí importancia a un hecho trascendental que marcaría el futuro del país.
Las contínuas discrepancias entre el Rey y el Presidente Arias Navarro, originadas por la insistencia del último de preservar el legado de Franco y negarse a cualquier gesto de apertura, sumado a los graves acontecimientos que continuamente se sucedían en las calles a cuenta de las duras represiones de las fuerzas de orden público, propiciaron su cese. Era el 1 de Julio cuando D. Juan Carlos forzó la dimisión de Arias y el día 3 del mismo mes, nombraba como sucesor del mísmo a D. Adolfo Suárez, con lo que se produce un "matrimonio" entre ambos de cuya unión y con el apoyo de Partidos clandestinos, sindicatos, fuerzas sociales, nacería meses más tarde la tan deseada democracia. Suárez fue muy mal recibido por todos los sectores aperturistas que veían en él una continuación algo suavizada del regimen, pero a fin de cuentas lo mismo otra vez. No pasó mucho tiempo para que Suárez demostrara que estaban equivocados, demostró con su trabajo, con su gran capacidad negociadora, con su mano izquierda para aplacar las voces airadas de los franquistas, que era capaz de comenzar un proyecto, una gestación que se presumía muy difícil y complicada pero que llevó a buen término.
Sólo 14 días despúes, yo también comenzaba una nueva andadura en mi vida, coincidiendo paralelamente con los acontecimientos irrepetibles que empezábamos a vivir. Yo tambien contraía un matrimonio.

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