lunes, 4 de enero de 2010

Feliz cumple a la "Nueva Jerga"

Son las 23´20 horas del día 4 de Enero de 2010, quedan 10 minutos para que mi hijo, el más pequeño de los tres que tengo, cumpla 28 años.

Veintiocho años de una vida, que si tuviera que calificar con un solo adjetivo, sería: dulzura.
Lo concebí en unos momentos muy difíciles y tristes de mi vida. Había perdido en pocos meses a tres seres muy queridos para mí: mi padre, mi abuela Dolores y mi queridísima tía Rosarito. Habíamos emprendido un pequeño negocio para ganarnos la vida, con muchísimo sacrificio, entrampándonos hasta los ojos. Tenía dos hijos muy pequeñitos, una niña de tres años y un niño de diez meses y mi madre que los cuidaba, mientras yo trabajaba con mi marido, estaba bastante mal, había perdido casi de golpe a su marido y a su madre.
Al parecer fallaron los medios y aún sin creermelo, mi niño estaba ahí, en un rinconcito casi perdido en la inmensidad de mi vientre. Ahora casi lloro y he llorado de pena al recordar aquellos momentos de rechazo, de vuelta de la Farmacia llorando con los análisis en la mano, creyendo que se me acababa el mundo. Otro hijo, cuando habíamos decidido no tener más. Con la situación tan complicada de incertidumbree laboral y económica y yo muy mal animicamente por la triple pérdida de seres tan queridos para mí, especialmente mi padre. No me sentía con fuerza para afrontar un nuevo embarazo con el último aún tan reciente. !Que equivocada estaba!
Lloré solo un día. Mi marido con una sóla frase simple y rotunda tuvo la capacidad de abrirme los ojos, "prefiero que nos mande Dios otro hijo a que nos lo quite". Miré a mis hijos, me agarré el vientre y me dije que esa "cosita" que estaba ahí dentro iba a ser como los que ya estaban a mi lado y me miraban en esos momentos con adoración y dependencia. Se me estremeció el cuerpo, era como si mi niño me dijera "mamá quiéreme" y el amor me llenó de arriba abajo.
No se porqué pero supe que iba a ser varón y le dije a mi marido que quería que se llamara Salvador, como mi padre, mi abuelo, mi bisabuelo, porque sería como si la vida me devolviera un pedacito de la persona a la que tanto había querido y que me hacía todavía tanta falta.
Era un muñequito de peluche: tierno, suave, coscón, muy guapo, con unos ojos verdosos llenos de expresividad y dulzura. Siempre en mis brazos, le encantaba acurrucarse a mi lado y meter su naricita por el cuello, por el pelo para decirme con su vocecita templada "!que bien hueles, mamá!. Casi nunca lloraba, era un niño muy feliz, reía muchísimo. Todas las fotos que tengo de él hasta al menos los 13-14 años, está riendo, pocas veces, por no decir ninguna lo ví pelearse con sus hermanos, jugaban mucho juntos, se divertía y compartían las mismas aficciones. Su vida era el cole, su equipo de fútbol, el Sevilla, y el tenis. Tenía y tiene (aunque él ahora diga que ya, no) un don innato para este deporte y estuvo compitiendo desde muy pequeño. Fue muy bueno, de los mejores en su categoría de Andalucía. Su toque maestro: la dejada, se la envidiaba todo el mundo.
La adolescencia y la juventud lo hicieron más callado, más reservado, menos risueño, pero ésto se ha traducido en una vida interior muy rica, (sólo hay que leer su blog para saber que es cierto lo que digo, aunque a mi como madre no me hace falta, sé perfectamente como es) llena de inquietudes de todo tipo, culturales, sociales...
Muy fiel a su familia, a sus amigos y sobre todo a Sara, su amor, su compañera de armario y cama, como él dice. Enamorado de la música, el cine, el deporte, la literatura... y los niños. Todavía es pronto para tener hijos, pero será un padre maravilloso. De momento practica con sus dos sobrinos a los que adora y es plenamente correspondido, porque tiene con ellos un toque de dulzura que los enamora. Será y sé que le falta poco, un maestro extraordinario porque ha estudiado la carrera por verdadera vocación. Ha sido el promotor y el que ha puesto en marcha este blog, que tanto me está sirviendo para expresar, contar y transmitir tantos sentimientos e historias que necesitaba sacar a la luz y que tanto bien me está haciendo.
No tendría papel, ni tinta, ni palabras suficientes en el mundo para expresar con absoluta fidelidad lo que mi hijo aporta a mi vida, a mi alma, a mi corazón, con sólo mirarlo: amor, ternura, alegría, orgullo, paz... Gracias Salvi por estar aquí. Feliz cumple a la "Nueva Jerga".

2 comentarios:

  1. Una vez más lo conseguiste...de vuelta las dichosas lagrimitas en los ojos, emoción contenida porque estoy en el trabajo. El mejor regalo que se puede recibir, seguro. PRECIOSO, tus hijos pueden estar bien orgullosos.

    Un beso

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  2. Joe mamá muchas gracias de verdad por todo lo que has escrito, me has emocionado de verdad. No me merezco tantos halagos pero bueno...te dejo porque es mi cumpleaños jejeje. Muchos besos y sigue así ¡¡¡¡

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