sábado, 19 de junio de 2010

Banda sonora de una Transición
















































Estos temas son un pequeña muestra de un gran número de cantautores y temas que nos hicieron vibrar con sus reivindicaciones, protestas, denuncias y ansias de libertad. Gente comprometida con la situación que vivíamos en aquellos momentos y que fueron en gran medida artífices del cambio que se estaba produciendo en nuestro país.

Fueron el lazo de unión entre la gente del pueblo que se veía plenamente identificada con sus canciones, con ellas sentimos, vibramos y nos emocionamos hasta las lágrimas. Por ello tengo que dar las gracias a esos hombre y mujeres que con su música y su poesía nos llevaron en volandas hacia la libertad.

La Transición (Epílogo)

El día 15 de Junio, fui a votar a mi colegio electoral con mi hija en brazos, porque para mí, mi niña era como el símbolo,la figura, el cuerpecito y la cara de esa democracia que se había gestado y había nacido al mismo tiempo que ella. Las dos llegaban, superando un gran número de problemas, sufrimiento y riesgo, pero demostrando que venían con mucha fuerza, con muchas ganas de vivir y de luchar.

El día amaneció esplendido, con el cielo azul, inmenso, irrepetible en ningún otro lugar del mundo por su belleza y su luz tan especial, acompañado del calor sofocante de un verano que llegaba empujando con fuerza. Salimos del hospital el día anterior porque mi convalecencia después del parto se complicó y tuve que pasar allí más días de lo esperado, pero al fin ese día tan deseado amanecimos las dos en casa.

Mi niña era preciosa y estaba sana y fuerte. El nombre elegido casi a última hora, encajaba perfectamente con los momentos que vivíamos: era nuevo, diferente, rompía con las normas tradicionales, tenía un poquito de reminiscencia "roja" porque era de origen ruso y encima sonaba muy bien. Mi marido a la hora de inscribirla en el Registro, ante la negativa a admitirlo, por considerarlo pagano (todavía viviamos sumergidos en las costumbres, normas y leyes franquistas) solicitó un permiso especial al Juez de Guardia para que lo aceptara, y !oh! sorpresa, éste lo autorizó en un documento que grapó a la solicitud, dando su permiso, eso sí, no sin antes hacerle prometer que la niña sería bautizada. Bueno, ya se empezaba a notar el cambio, aunque fuese tan sólo en esos pequeños detalles. Mi hija se llamaba Tania, a secas, sin el María que antes obligaban a poner.

La vestí de corto, contrariamente a la tradición del batón largo con lazo y puntillitas de encajes, le puse una ranita y un vestidito azul estampado de tirantas, que dejaban sus bracitos al aire. Mi niña tenía que ser diferente, porque la vida empezaba a ser diferente. Me la llevé a la calle para que respirara ese aire nuevo que flotaba en el ambiente y junto con mi madre, su abuela, después de votar, fuimos a que la conocieran sus bisabuelos, el "abuelo del bastón y el sombrero" como ella más tarde lo conocería por fotos, mi abuelo, aquél que luchó en la guerra, que estuvo condenado a muerte y después exilado, el que padeció con furia la represión franquista, y a su mujer, Dolores, que lo acompañó silenciosa y sacrificadamente en su vida. Ahora, ese día, vivían doble ilusión: volver a vivir en democracia cuando ya no lo esperaban y conocer a la que hacía el número seis de sus biznietos.

Y después con un calor agobiante y los pechos reventándome de leche, fuimos a buscar a su papá, que voluntariamente estaba de interventor por el PCE, en un colegio electoral. Allí en una esquina, sentada en una silla desde dónde divisaba todo: las mesas, las urnas, la gente votando, las cabinas con las papeletas electorales, las largas colas, el ambiente festivo... y a mi marido "vigilando" que todo se desarrollara con normalidad, amamanté a mi hija, que se agarraba a mi pecho con avidez, como si quisiera no sólo alimentarse, sino también llenarse de esos momentos únicos que las dos estábamos viviendo.

Despúes de tantas vivencias, emociones, ilusiones... cuando hoy, en la actualidad me topo con tanta corrupción, tantos intereses creados, tanta falta de valores, me pregunto ¿dónde están aquellos ideales?, ¿qué ha sido del sacrificio, la entrega, la lucha, de tanta gente?, ¿mereció la pena? Sí, por supuesto que mereció la pena, porque a pesar de todo vivimos en una sociedad libre, dónde nadie nos impone cómo tenemos que vivir, qúe tenemos que pensar, en quién tenemos que creer o con quién nos tenemos que relacionar y porque dentro de los fallos que los hay y los habrá, vivimos en un sistema democrático y en libertad.

A los que tuvimos el privilegio de vivir aquellos momentos trascendentales, tan llenos de tensión, lucha, riesgo, ilusión... nunca se nos podrá olvidar, siempre los llevaremos en nuestro corazón.

viernes, 18 de junio de 2010

La Transición V (... y un parto feliz)

Pasados los primeros meses en los que todo fue un camino de rosas y coincidiendo con la entrada del nuevo año, mi embarazo dio un giro importante. Muy al contrario con lo que generalmente suele ocurrir, me sentí peor, aunque no había problemas y el feto se iba desarrollando con total normalidad, empezaron a aparecer molestias , engordé más de la cuenta, comía con verdadera ansia, cogí una anemia severa que me producía un cansancio permanente y un sueño contínuo, me dormía en cualquier sitio, la ciática empezó a darme la lata y las piernas comenzaron a hincharse de forma alarmante a pesar de que estaba solamente de cinco meses.

Al mismo tiempo, el ambiente político se enrarecía azotado con virulencia por la estrema derecha de un lado y el terrorismo de otro. A ninguno de los dos extremos le interesaba el giro que tomaba el Gobierno de Suárez, allanando y preparando el camino a la democracia. Los intentos por desetabilizar el proceso se acentuaron y entramos en una espiral de atentados, terrorismo y secuestros casi continuados que nos hicieron temer lo peor, porque la sombra del golpe militar nos acechaba. Puede decirse que los meses comprendidos entre Enero y Junio de 1.977 fueron los más difíciles y conflictivos de la Transición, pero felizmente y gracias a la lucha de la gran mayoría de la sociedad, partidos y especialmente el gobierno y la monarquía, pudimos superar, sorteando con verdadera maestría, cada uno de los obstáculos que continuamente se cruzaban en el camino emprendido.

El mes de Enero fue especialmente trágico y sangriento: el 24 sobreviene la matanza de Atocha, en la que elementos de Fuerza Nueva, grupo fascista, seguidores de Franco, acaban con la vida de cinco abogados laboralistas del Partido Comunista, en su propio despacho. El GRAPO, grupo maoísta, secuestran al Teniente General Villaescusa y al Presidente del Consejo de Estado, Antonio Oriol y ETA asesina a tres policias.

Las revueltas en las calles, las protestas por los acontecimientos, los enfrentamientos entre fascistas y demócratas no cesan. Las provocaciones de la extrema derecha en la calles, son consentidas por una policia dirigida todavía por mandos fascistas y los militares conspiran para un golpe que pudo ser abortado a tiempo, gracias a la intervención del Vicepresidente del Gobierno, General Gutierrez Mellado. Santiago Carrillo deja el exilio y entra clandestinamente en España, dejándose ver en la capilla ardiente de los abogados asesinados y se queda aquí, dónde empieza sus contactos con jefes de otros partidos, sindicatos e incluso se reune en secreto con Suárez. En medio del caos, se promulga el decreto de aministía para los presos políticos y el 9 de Abril, coincidiendo con la Semana Santa y aprovechando este momento vacacional, el Gobierno legaliza el Partido Comunista de España en el llamado desde entonces Sábado Santo Rojo. El 28 se legalizan los sindicatos y finalmente el 13 de Mayo, llega de la URSS, Dolores Ibarruri, La Pasionaria.







Esta legalización junto con la desaparición del símbolo falangista del "yugo y las flechas" en la Secretaría General del Movimiento, fue otro gran varapalo para los franquistas, que nuevamente, tambaleó fuertemente el proceso de la Transición.


A pesar de todo, la gestación hacia la democracia siguió su curso. Cuando todos creíamos que se malograba estrangulada por esa cadena de acontecimientos que se repetían uno tras otro, contra viento y marea y pasito a paso se superaban problemas y nos acercábamos al final. Las primeras elecciones libre, las que nos traería una democracia acorde con los nuevos tiempos y con la vieja Europa se celebrarían el 15 de Junio de ese histórico y ya mítico año 1.977.

Viviendo con intensidad esos duros y difíciles momentos, avanzaba en mi embarazo y avanzaba en mi formación política. Cumplí lo siete meses con una barriga enorme y las piernas hinchadas como botas, cojeaba ostensiblemente por el peso que mi cuerpo sostenía de cerca de 20 kgs. más sobre el que tenía y por una ciática que me machacaba, los ardores me obligaban a comer continuamente regaliz para aliviarlos y mi niño/a (en aquella época, todavía no se podía saber el sexo) se movía sin parar ocasionándome fuertes molestias al presionarme las costillas. Empezamos a comprar ropita, chupetes, biberones...y a elegir nombres: Iván, fijo si fuera niño; Patricia, Almudena, Amanda, Claudia... si fuera niña.

Con todo a cuesta, embarazo, más doble peso, más piernas hinchadas... empecé a incrementar las salidas a reuniones informativas, mítines, manifestaciones y conciertos. No me importaba, olvidaba el malestar o mejor dicho, lo aparcaba. Creo que llegué a hacer un pacto con mi niño/a o creo que a mi niño/a, también le iba la marcha o mejor, le llegaban las buenas vibraciones que su mamá vivía en esos momentos, y esos golpes y movimientos bruscos que me "regalaba" casi a todas horas, se suavizaban con las charlas sosegadas, ilusionantes al lado de los amigos o al son de la música y las canciones reivindicativas de una gran lista de cantautores que supieron transmitirnos con sus letras, sentimientos, esperanza, ilusión en la lucha por una vida mejor. Gocé y viví intensamente aquellos momentos irrepetibles, me los bebí con avidez exprimiéndolos hasta la última gota. Me sentía protagonista de lo que acontecía: emocionándome con un mechero encendido en la mano, escuchando en el "Lope de Vega" a Carlos Cano cantando "La morralla" o "El Salustiano" o "Verde y blanca". Con el puño en alto y la barriga hasta la boca coreando "El pueblo unido, jamás será vencido" al son de Kilapayún en la Plaza de España o aguantando las tres horas de pie, sujetada a la cintura de mi marido y las piernas a punto de estallar, escuchando en un patio de Instituto, al uruguayo Quintín Cabrera, cuando cantaba sobre su pais, machacado por la dictadura, aquello de " Que vida tan diferente, la mía y la suya, Sr.Presidente".

Las calles se empapelaron de carteles con imágenes por doquier, de Felipe, de Suáres, de Carrillo.., el puño y la rosa, la hoz y el martillo, el yugo y las flechas... los mítines, las fiestas de los partidos, la banda sonora de "Libertad sin ira, libertad", los descamisados, las barbas de los progres, los fachas repeinados, la lluvia de las octavillas lanzadas al aire, los consejos en la tele, la alegría, la solidaridad, el respeto... Todos participamos en esa explosión arrolladora de vida, de expectación, de lucha y nadie nos podía ya arrrebatar esa democracia que estaba a punto de nacer.

Y en ese ambiente festivo de calles empapeladas y mítines políticos, un domingo casi despuntando el día un dolor sordo me despertó. Los dolores de parto acababan de empezar. Iván o Patricia, Almudena, Amanda... !no! por fin decidimos su nombre, si era niña, se llamaría Tania, llamaba a la puerta.

Después de muchas horas de sufrimiento, de un parto difícil, el lunes 6 de Junio, llegó al mundo mi hija, Tania, nueve días antes de la fecha en que se celebrarían las primeras elecciones deemocráticas en nuestro país. Nacía con la democracia y empezaba a vivir de la mano de ella y a la par que ella. Se cumplía mi sueño, mi hija tendría la dicha de crecer en un país libre.

viernes, 11 de junio de 2010

La Transición IV (Una gestación dificil)

La boda fue sencilla, cálida y emotiva. Arreglamos un local junto a la iglesia de San Bernardo. Preparamos las mesas, compramos aperitivos, lo típico de toda la vida: las gambas, el queso, el jamón... llenamos las neveras de botellines y el colofón de la tarta como postre final. Estuvieron toda la gente que queríamos: nuestras familias respectivas, nuestros amigos y nuestros compañeros de trabajo y disfrutamos de una noche inolvidable en la que nos sentimos queridos y arropados por todos.
Volví de mi viaje de bodas, negra como un conguito, consecuencia de los larguísimos días de verano expuesta al aire, al sol y al agua de un mar Mediterraneo que me impresionó por su color, transparencia y belleza. Me corté el pelo casi al milímetro y recuperé 4 0 5 kgs. que me vinieron muy bien. Me veía guapa y me sentía otra persona, era feliz, estaba radiante por la experiencia vivida y me gustaba mi nueva vida. Ansiaba empezar mi rutina después de un mes de vacaciones, volver al trabajo, dirigir mi nueva casa, salir con mis amigos, estar con mis padres y contarles con todo lujo de detalles lo que había conocido, los parajes maravillosos de Mallorca y lo que había aprendido. Me encotraba fuerte e ilusionada para empezar mi nueva vida junto a mi marido y a poder ser cuanto antes con un hijo.
Paralelamente a mi vida, la política se aceleraba, recuperaba fuerzas. Suárez en consonancia con el Rey, también emprendía con fuerza e ilusión un proyecto complicado, para ir reparando una España malherida, ahogada por las presiones y problemas de toda índole que la abordaban sin piedad: falta de recursos, aislamiento europeo, paro, conflictividad laboral, terrorismo, inflación, crisis económica y presiones políticas de ambos bandos: los nostálgicos seguidores de un regimen caduco y los aperturistas, soñadores de una nueva realidad más acorde con los tiempos que vivíamos.
Y así llegamos a Septiembre después del lapsus vacacional de Agosto. Tiempo para empezar a poner en práctica lo que en nuestras mentes ya habíamos programado, diseñado con tanta energía, tiempo para construir unos cimientos fuertes que pudieran sostener sin riesgos de derrumbes una vida nueva, mejor para los españolitos que irían llegando a un país libre, abierto a la modernidad y la innovación, lleno de luz, de color, desterrado !por fin! el blanco y negro de décadas pasadas. Y en mi caso, un hogar, un pequeño símil de esta España en construcción, para los hijos que quisiéramos tener.
Aquí se cierra el prólogo que dió paso y preparó el camino para lo que
llegaba irremediablemente: comenzaba la gestación de una vida nueva.
El verano llegaba a su fin, eran esos días en los que empiezas a mirar que ropa tienes para el invierno, a sacar mantas, a preparar la casa para el frío que va llegando, días en los que te recoges más temprano por las noches y en las calles ya más solitarias, empieza a notarse que el otoño está llegando. Fue en esos días cuando sospeché que podía estar embarazada, había motivos sobrados para ello y el corazón se me aceleró. Compré el Predictor, que acababa de salir al mercado sin comentar nada a nadie y lo dejé preparado antes de salir por la mañana hacia mi trabajo. Cuando volviera a las dos de la tarde, allí encontraría la respuesta a mi consulta.
Subí las escaleras corriendo, el corazón se me iba a salir por la boca, entre derecha al dormitorio. Todo estaba como lo dejé, la cama sin hacer, el pijama sobre la almohada, las zapatillas cada una por un lado y en la mesilla, junto al libro que estaba leyendo, el soporte sujetando el tubo con el preparado. Me temblaba la mano cuando lo cogí, el corazón seguía palpitándome con fuerza, me senté en la cama tratando de sosegarme, de tranquilizar mi corazón y allí estaba el circulito rosa anunciándome que estaba en camino mi primer hijo. Me eché hacia atrás en la cama, acaricié mi barriga con ternura y allí me quedé saboreando sóla ese momento maravilloso de saber que dentro de mí ya latía una nueva vida y deseosa de que mi marido llegara para darle la noticia. Mi embarazo acababa de comenzar cuando el mes de Septiembre llegaba a su fin.
Coincidiendo con esta fecha, Suárez presenta el Rey el "Proyecto para la Reforma Política" y se convoca la fecha del 15 de Diciembre de ese mismo año, para la celebración de un Referéndum Nacional. Empezaba de esta manera el proceso de cambio que nos llevaba hacia la democracia.
En Diciembre, de cuatro faltas y ya vestida de pre-mamá, recorrí 6 o 7 colegios electorales hasta llegar al mío. Los censos estaban mal hechos, había gente, como en mi caso, que no aparecía por ningún sitio y otros que figuraban en varios a la vez, faltaban listados, información... pero, al igual que yo, la gente buscó, pateó colegios, revisó listas y no se dió por vencida hasta encontrar su sitio y !votar! Había una ilusión enorme, era la primera vez que votaríamos y nadie quería quedarse atrás, todos queríamos sentirnos protagonistas del momento trascendetal que vivíamos.
La consulta en Referendum obtuvo un 94% de votos favorables. La gestación para la democracia se desarrollaba sorpresivamente con total normalidad de momento.
En esos meses últimos del año 76 y ya embarazada empecé, empezamos mejor dicho, mi marido y yo nuestro aprendizaje político. Había un compañero de trabajo de Antonio que pertenecía al Partido Comunista en la clandestinidad y bajo el dictado de éste, comenzó en el centro de trabajo, digamos que la alfabetización política de sus compañeros, empezó a adoctrinarlos en dicha materia, a explicarles por lo que se estaba luchando, qué era la democracia y que podíamos conseguir con ella, cómo nos habían reprimido a todos los niveles, cómo nos habían aborregado y engañado, cómo actuaban los sindicatos, los partidos políticos existentes... todo, porque no sabíamos nada y poco a poco se nos fueron abriendo los ojos y fuimos comprendiendo. Mi marido me contaba todas las noches ya acostados lo que ese día le había explicado y el interés y la curiosidad entró en mi cuerpo. Me iba con él a las reuniones, conocí a sus compañeros y empecé a instruirme por mi cuenta, todos los ratos libres devoraba libros, revistas, folletos, discursos, biografías prohibidas que nos facilitaba este compañero y ví la luz y comprendí lo que había pasado y lo que queríamos que pasara.
Soñé con un mundo mejor para ese ser que llevaba dentro de mis entrañas y me volví loca de alegría e ilusión. Vivía doble embarazo, el mío y el que se gestaba para traernos la libertad que ahora añoraba aún sin haberla conocido antes.
(Continuará)

sábado, 5 de junio de 2010

La Transición III (Un matrimonio deseado)
























Pasados los primeros momentos de duda, preocupación e incluso miedo, y a la vista de que todo aparentemente seguía igual, pensé (pobre de mí) que gracias a Dios, todo había quedado en un susto, en la pérdida de un líder que nos había sabido guiar magistralmente y que como era de esperar había demostrado que incluso después de muerto seguía gobernando. Todo estaba controlado y el famoso "atado y bien atado" daba sus frutos y la vida seguía fluyendo con total normalidad.

El Rey confirmó en la Presidencia de Gobierno a Carlos Arias Navarro y éste rodeado de la misma Corte franquista, seguidores acérrimos de Franco siguió actuando y gobernando al dictado de los ideales y postulados que durante 40 años nos habían impuesto. Sólo había una diferencia primordial y es que el dictador ya no estaba y no todo el mundo estaba dispuesto a seguir sometido. La vida era difícil, el paro alarmante, una inflación disparada, las diferencias de clases cada vez más acentuadas... pero estábamos acostumbrados, eramos conscientes de todo pero lo veíamos no sólo con normalidad, sino incluso como algo natural, la vida era así, siempre habría ricos y pobres y la separación entre ellos era un hecho, era cuestión de suerte nacer en un lado o en otro y según donde se cayera, habría o no privilegios, ventajas, comodidades.
Más tarde supimos que durante esos primeros meses posteriores a la muerte de Franco, que el pueblo llano vivió como si el dictador siguiera vivo, pasaron y se cocieron hechos trascendentales, los hilos se movían incesantemente manejados magistralmente por el Rey y se fueron poniendo y construyendo los cimientos para levantar la ansiada democracia.
Los historiadores, los estudiosos de la transición no terminan de ponerse de acuerdo en la fecha en que puede darse por concluido el proceso, unos lo terminan con las primeras elecciones, otros lo hacen coincidir con el fallido golpe de militar de Tejero, o con la aprobación de la Constitución o con la llegada del PSOE al gobierno en el 82... yo lo tengo claro, para lo que fueron mis vivencias, mi percepción de aquellos momentos, lo tradusco a un embarazo, nueve meses comprendidos entre mediados de Septiembre del año 76 hasta mediados de Junio del 77. Una gestación difícil, dura, con síntomas abortivos y complicaciones, pero llena de ilusión, expectación, esperanza y fe que terminó alumbrando felizmente a una recien nacida democracia, que todos acogimos con la mayor de las alegrías y a la que como cualquier recien nacido, rodeamos de atenciones, mimos, cariño y como no una gran dosis de inexperiencia.
Seguí mi vida como siempre. Mi trabajo, mis amigos, mi familia, mi novio, los preparativos de mi boda, el montaje de nuestro piso y un viaje de novios que programábamos para hacerlo en pleno verano, queríamos sol, playa y salir por primera vez de Sevilla en un viaje que se nos antojaba exótico (seguro que a la juventud de hoy os dará la risa) ya que montaríamos por primera vez en avión y conoceríamos Mallorca dónde disfrutaríamos por primera vez de total libertad para querernos, dormir juntos, conocer sitios nuevos, paisajes, gente, costumbres... que nunca imaginamos conocer.
Nos casamos el 17 de Julio de 1.976 un día antes de la celebración de la fiesta más importante del año desde el final de la guerra civil y el comienzo de la dictadura franquista, el famoso 18 de Julio, el día que se conmemoraba por todo lo alto el "Alzamiento Nacional", el día en que según los franquistas, las fuerzas nacionales se alzaron para salvar a España del caos en el que nos había metido la República y que nos arrastraba sin remisión por el camino del conflicto, el paganismo y la pérdida de valores morales. Ese año 1.976 aún muerto Franco, se celebró con la misma pompa de siempre, se volvió a recordar la vida del dictador, la muerte, los logros conseguidos bajo su mandato, se cobró como siempre la paga "extra" del 18 de Julio que el Estado "regalaba" a los trabajadores como premio a nuestra lealtad al regimen. Sería el último 18 de Julio. El año siguiente ni se mencionó, ya vivíamos en democracia y el trabajador no cobró el "premio" de la paga del 18, cobró la paga extra de verano única y exclusivamente por su trabajo, nadie nos regalaba nada.
Estaba tan absorvida por mi vida en esos momentos, por los preparativos finales de una boda que estaba a la vuelta de la esquina, que ni siquiera dí importancia a un hecho trascendental que marcaría el futuro del país.
Las contínuas discrepancias entre el Rey y el Presidente Arias Navarro, originadas por la insistencia del último de preservar el legado de Franco y negarse a cualquier gesto de apertura, sumado a los graves acontecimientos que continuamente se sucedían en las calles a cuenta de las duras represiones de las fuerzas de orden público, propiciaron su cese. Era el 1 de Julio cuando D. Juan Carlos forzó la dimisión de Arias y el día 3 del mismo mes, nombraba como sucesor del mísmo a D. Adolfo Suárez, con lo que se produce un "matrimonio" entre ambos de cuya unión y con el apoyo de Partidos clandestinos, sindicatos, fuerzas sociales, nacería meses más tarde la tan deseada democracia. Suárez fue muy mal recibido por todos los sectores aperturistas que veían en él una continuación algo suavizada del regimen, pero a fin de cuentas lo mismo otra vez. No pasó mucho tiempo para que Suárez demostrara que estaban equivocados, demostró con su trabajo, con su gran capacidad negociadora, con su mano izquierda para aplacar las voces airadas de los franquistas, que era capaz de comenzar un proyecto, una gestación que se presumía muy difícil y complicada pero que llevó a buen término.
Sólo 14 días despúes, yo también comenzaba una nueva andadura en mi vida, coincidiendo paralelamente con los acontecimientos irrepetibles que empezábamos a vivir. Yo tambien contraía un matrimonio.

viernes, 14 de mayo de 2010

La Transición II (Juan Carlos I Rey de España)

Fueron dos días de luto acérrimo, días en que todo lo que se oía en la radio, en la tele, era música militar o clásica, en los que solo veíamos la biografía de Franco, los discursos de Franco, Franco cazando, pescando, inaugurando pantanos, Franco con prismáticos en la guerra, Franco aclamado, vitoreado, la película de Franco "Franco, ese hombre", el testamento de Franco... y su muerte, la capilla ardiente por dónde vimos desfilar incansablemente miles y miles de personas en colas interminables y las muestras de dolor no pocas veces patéticas que hasta nos hacían reir (que ya era difícil) a pesar del miedo y la preocupación existente. Resumiendo y para no cansar, bombardeo total y absoluto en todos los medios de comunicación: prensa, radio, televisión, sobre la vida y obra del dictador y parálisis de la vida en el país, porque todo parecía congelado alrededor de la "suprema" noticia que justificaba por sí misma e incluso alentaba ese parón.
De esos dos días, recuerdo las calles desiertas y los bares llenos pero silenciosos con la gente pendiente de la tele, el miedo en muchos rostros, la música militar y las canciones e himnos de Falange como banda sonora del momento, mi pena por lo que creía una pérdida irreparable, mi incertidumbre y la cara de mi padre, bastante castigada ya por la enfermedad, de preocupación.
Después de dos días en los que casi nadie se despegaba de la tele y corría a sus casas a la salida del trabajo, tuvimos un paréntesis en el duelo para celebrar la proclamación de Juan Carlos como Rey de España ante las Cortes:
"Señores Procuradores, Señores Consejeros, desde la
emoción en el recuerdo a Franco: !Viva el Rey! !Viva España!"
Eran las 12'30 horas del día 22 de Noviembre de 1.975 y las calles estaban desiertas, la gente era consciente de vivir un momento histórico. Cuando con voz firme D. Juan Carlos, leyó su discurso, su lectura fue como una corriente de aire fresco que entraba en nuestros pueblos, en nuestras calles, en nuestro hogares y que al menos por ese día, barrió y refrescó los tensos, recargados y lúgubres días anteriores.
Frases como "que nadie espere una ventaja o un privilegio" o "el Rey quiere serlo de todos y de cada uno en su cultura, su historia, su tradición" o "Europa debe contar con España y los españoles somos europeos", se recibieron por parte de los sectores en la clandestinidad que luchaban por el cambio, con escepticismo (no confiaban en esa persona impuesta por Franco), pero a la vez con algo de esperanza, porque esas frases, parecían llevar un mensaje de apertura.
Después, volvimos nuevamente al duelo, el entierro en el Valle de los Caidos, los rostros serios, compugidos, incluso llorosos de los seguidores del regimen, ministros, consejeros, falangistas... el féretro portado por familiares, su viuda enlutada con el velo cubriéndole la cara y los Reyes presidiendo el cortejo fúnebre.
Pasados los largos días de luto, nada. Y cuando digo nada, quiero decir que la vida aparentemente siguió igual que antes de su muerte o al menos así lo parecía.
(Continuará)

domingo, 9 de mayo de 2010

La Transición I (La muerte de Franco)


Me despertó el ruido metálico que las tablillas de madera de la persiana, hacían al chocar contra la reja de la ventana de mi dormitorio. Desperté algo sobresaltada, la habitación estaba en penumbra, gracias al suave reflejo de la luz que se colaba por la ventana, procedente de una farola apostada en la calle justo al lado de mi casa. Me mantuve un momento expectante, inmóvil y volvió a repetirse el tecleo de la persiana, pero esta vez pude ver la silueta de una sombra que insistía en la llamada. Al momento pude un escuchar un murmullo soterrado, casi mudo, pero que en el silencio de la noche oí con claridad: "Sá muerto Franco".
Lo recordaré toda la vida, porque fue uno de esos momentos que quedan tan grabados en tu cabeza, que siempre por muchos años que pasen, recuerdas con todo detalle lo que hacías ese día, esa hora o incluso minuto tan transcendentales o impactantes.
Era la madrugada del 20 de Noviembre de 1.975 el día que trás una agonía de más de un mes, moría el "Generalísimo Franco", "El Caudillo", el dictador que gobernó con mano de hierro durante 40 años los destinos de España.
Para comprender un poco lo que supuso un acontecimiento de tal magnitud en una sociedad reprimida, narcotizada, desinformada y totalmente analfabeta en temas políticos, tendría que explicar al menos de pasada, que salvo sectores específicos (a los que más abajo mencionaré), la gran mayoría de la población vivíamos apoyando a un regimen, a un dictador al que creíamos nuestro salvador, el que nos "libró" del caos y la anarquía, el que ganó una guerra cruenta y nos condujo por el camino del orden, la paz y el progreso.
No era extraño que fuera así, en los colegios desde pequeños convivíamos con la foto de Franco y cantábamos el himno de Falange "Cara al Sol" en el patio, antes de entrar en clase. En los libros de texto, aparecía como el "Caudillo" que nos había salvado de las "hordas rojas", éstas representadas en viñetas dibujadas como demonios con cuernos y rabos incluidos, no se mencionaba nada de golpe militar o sublevación sino de salvación al triunfar venciendo a los enemigos de España que nos querían esclavizar. No se estudiaba los sistemas políticos que imperaban en Europa o el resto del mundo y se aprovechaba cualquier acontecimiento o noticia extranjera para criticar la forma de vida de una sociedad considerada libertina, que no liberal, materialista y falta de valores morales y espirituales.
En los hogares, los mayores que habían vivido la tragedia de la guerra en sus carnes, no osaban abrir la boca, asustados y escarmentados por las experiencias vividas, sólo querían que sus hijos vivieran y crecieran en paz, considerando que la mejor manera era mantenerlos alejados y desinformados de lo que pasó en realidad.
Los periódicos, la televisión, el cine, padecían una censura feroz y por supuesto un gran número de escritores, poetas, filósofos... importantísimos tanto españoles como extranjeros, no tenían hueco en nuestras librerías.
Hasta la muerte de Franco, la gran mayoría ni siquiera conocía la palabra democracía y ni que decir de lo que significaba. De esta manera, creo, se puede comprender la incultura política y la represión que padecíamos y lo peor de todo era, que ni siquiera éramos conscientes de ello y del déficit tan enorme que en ese sentido padecíamos.
La noticia no por esperada, dejó de ser traumática, temida e indeseada para la gran mayoría, entre los que me encontraba. Sé que puede sorprender en estos tiempos que se temiera la muerte de un dictador que podría suponer la liberación y el fin de un regimen totalitario, pero para nosotros como arriba explico no era así. Nosotros nos sentimos perdidos, desamparados, había llegado el tan temido momento que durante toda nuestra vida habían alentado y con la que nos habían machacado continuamente "el día que muera Franco, se liará otra vez y volverá la guerra".
Nos lo creíamos " a pie juntilla" porque eramos ajenos a que no todo el mundo vivía en la ignorancia. Como arriba comentaba, había sectores de la sociedad que se movían, que llevaban preparándose años para este momento y que al contrario que nosotros, celebraron esta muerte con toda pompa y alegría. Había organizaciones clandestinas, que operaban desde el primer momento de la dictadura y en contacto siempre con los líderes políticos de los principales partidos en el exilio (PSOE, PCE) y cuyas ramificaciones se extendían y operaban entres dos sectores sociales cruciales: el mundo obrero y agrario y el mundo universitario.
El primero, en las fábricas, en el campo, la población más explotada y reprimida, con las peores condiciones para sobrevivir. Allí se introducían cédulas clandestinas como acicate para animar, informar, empujar e infundir valor para rebelarse y protestar por las injusticias y la situación en que vivían. El segundo sector y muy importante: el estudiantil. La Universidad, catedral del conocimiento, la base dónde debe apoyarse una sociedad que quiere crecer y prosperar. En este mundo, al regimen ya le era imposible engañar, fingir o tergiversar a su antojo. Los estudiantes tiraban de los hilos necesarios para documentarse y comprendieron que no podíamos seguir viviendo aislados del resto del mundo y empezaron las revueltas, las protestas, la unión con la clase obrera y ya en los últimos años del franquismo, el rebaño sumiso y obediente que habíamos sido durante 40 años, empezó a levantar timidamente sus cabezas.
El acontecimiento me pilló a punto de cumplir 22 años y a 8 meses de celebrar mi boda. Trabajaba de secretaria en una importante Empresa catalana y me había permitido el lujo de comprarme el 133, un utilitario que la Seat lanzó al mercado como sustituto del mítico Seat 600. Firmé no sé cuantas letras de cambio para pagarlo y para no tener que cizar ni una peseta al sueldo que necesitábamos en casa, me apunté a hacer todas las horas extras habidas y por haber que salían, durante las que "aporreaba" sin descanso una "Olivetti" ya !por fin! eléctrica, en la que transcribía sin descanso informes y proyectos sobre repoblaciones de eucaliptos en los montes de nuestra Comunidad.
En un barrio, que ya no se denominaba barrio, sino "Núcleo Residencial" que sonaba mejor y más moderno, habíamos comprado mi novio y yo, un piso. Un piso dentro de ese "Núcleo" que a pesar del pomposo nombre, quedaba en aquellos tiempos alejado, aislado en las afueras y rodeado de campo. Sin línea telefónica ni servicio de autobuses, salvo el que pasaba para Alcalá, pero que para nosotros era precioso y lo arreglábamos con una ilusión tremenda.
Salvo la enfermedad difícil y penosa de mi padre, la vida se portaba bien. Atrás habían quedado los tiempos tormentosos de la lucha entre mis padres y mi novio y ahora vivía relajada y feliz y aunque bien es cierto que no teníamos ni un duro, porque todo era para pagar, tuve la suerte de tener un grupo de amigos, mi hermano y cuñada inclcuidos, con los que nos divertíamos.
Por eso aquella madrugada, por un momento, todo se tambaleó en mi mente y el temor a un futuro incierto y a que pudiera peligrar todo lo que con tanto trabajo había ido consiguiendo, se apoderó de mí.
(Continuará)

jueves, 6 de mayo de 2010

Y viví la Transición

Me gusta leer todos los días el periódico, al tener poco tiempo, acostumbro normalmente a dar un repaso ligero ojeando los titulares, para después con más detenimiento, ir parando en la página en la que una vez echado el primer vistazo, atrae mi interés o curiosidad.
Generalmente me detengo en las noticias locales y nacionales, pasando un poco de las andanzas de Obama, Sarkozy o Merkel, de las guerras de Afganistán o Irak, del armamento nuclear de Irán o la interminable matanza entre israelitas y palestinos. No porque considere que no sea importante para mí, ya sé que vivimos en un mundo globalizado y nada de lo que en él ocurra me puede ser ajeno o indeferente, porque todos estamos en el mismo saco, sino porque he comprobado que lo paso realmente mal, sufro por la gente inocente que muere o malvive, sufro por las catástrofes que siempre sobrevienen a los más débiles y por los daños ecológicos conque continuamente machacamos al planeta. Y como me veo impotente y no puedo solucionar nada, prefiero pasar y como se suele decir "que sea lo que Dios quiera" o "ojos que no ven, corazón que no siente".
En las locales me inclino por el urbanismo en mi ciudad, las obras que están en proyecto, las mejoras del tipo que sean que se llevan a cabo, las exposiciones o espectáculos que se celebran... paso de política, de Griñán, Monteseirín, Torrijos, Arenas y compañía, porque los veo a todos como unos "chupópteros" ( palabreja acuñada por Jose Mª García en su mítico programa "Super García", como calificativo a los aprovechados de turno, que ostentaban algún cargo), interesados y corruptos y paso de ellos.
En cuanto a las nacionales curiosamente es todo lo contrario, me gusta leer todo lo relacionado con la política y la economía, creo que aún me quedan reminiscencia de un pasado en los que viví fervientemente todos estos temas con ilusión, quizás inconscientemente intente volver a ese estado, cosa, por otro lado, imposible.
Después quedan dos apartados de los que no puedo prescindir, el editorial o comentario de la dirección del periódico sobre el tema candente del día y los artículos de los columnistas porque me gusta enterarme de las opiniones que sobre noticias de la actualidad, tienen gente preparada: escritores, periodistas, intelectuales, catedráticos... fuera aparte de que comparta sus ideas u opiniones o no, pero es cierto que siempre se aprende algo, o analizan el tema desde otro punto de vista, que no pocas veces me han hecho cambiar el mío, o al contrario comparas y te reafirmas más en tus pensamientos e ideas.
Todo este prólogo viene a colación, porque intento explicar que quiero mantenerme al día sobre lo que pasa, sobre la actualidad, especialmente política y social de nuestro país y cómo a la vista de lo que leo y veo me es imposible evitar el "cabreo". Por ello, la decepción y el desencanto han hecho mella en mí y en mucha gente de mi generación que tuvimos el privilegio de vivir unos momentos históricos cruciales. Momentos en los que creimos con una fe absoluta y a la que nos agarramos con fuerza para hacer realidad unos ideales que no podíamos ni queríamos dejar escapar. Y viví la Transición.
(Continuará)

viernes, 2 de abril de 2010

"El Candela" final

Todo lo fue dejando a un lado p or estar con ella y ella segura de sí misma ante él, aprovechó el momento para "acapararlo" al máximo y de esa manera ir desligándolo poco a poco de esas amistades y esa vida que no le gustaba, ni aceptaba.
Faltaba a sus clases de tarde para estar con él, para ocupar todas sus horas libres
y las vivían a tope, a su aire, sin trabas, libres para hacer lo que les apetecía toda la tarde. Paseaban, tomaban el sol del invierno tumbados cerca de las vías del tren, allí dónde terminaba el barrio, o se metian en el cine cuando reunían dinero para las entradas o simplemente se sentaban en un banco de su placita preferida,dónde charlaban, reían o él le cantaba al oido el último fandango aprendido, que a ella tanto la emocionaba.
Ante todo esto, ante la tozudez que ella mostraba, la intransigencia de sus padres fue cediendo hasta terminar por aceptarlo, al fin y al cabo sólo querían verla felíz.
Se casaron a los nueve años de ese primer día que se vieron y bailaron "agarrados" canciones de amor, después de sortear un gran número de obstáculos que parecían no iban a poder salvar.
Se podría decir que fueron felices y comieron perdices como en los cuentos, pero la vida es mucho más que un cuento, la vida es una dura batalla sobre ella mísma, en la que unas veces se gana y otras se pierde y ello conlleva dolor y llanto, risas y alegrías, miedo, ilusión, frustración, esperanza... y así ha sido sus vidas, en un contínuo balanceo, oscilando a uno y otro lado, pero siempre juntos, agarrrados de la mano, sorteando obstáculos y problemas y gozando de todo lo bueno que la vida les ha ido enviando. Unas veces tiraba él de ella, otras, ella de él y así han llegado hasta hoy, un hoy todavía de lucha, de trabajo y de ilusión por conseguir metas ya más bien reflejadas en esos nietos que les remueven el alma con sus miradas.
"El Candela" cumple ahora 59 años y sigue conservando esa "gracia", esa "frescura" que a ella tanto le atrajo y todavía después de 45 años juntos, él le dice un montón de veces al día que la quiere más que a nadie y todavía cuando a las tres de la madrugada, sale para el trabajo, repitiendo la andadura que comenzó con ocho años, la arropa con ternura mientras duerme y le besa las mejillas y los labios, y le da siempre las gracias por haberse cruzado en su camino.
Y ella ahora, por su cumpleaños, decide escribirle y que todo el mundo sepa, que a la que le corresponde dar las gracias es a ella. Y me hace llegar una misiva porque quiere que se la publique en este humilde blog y quede impreso para siempre, esta historia de amor, para que él pueda leerla cada vez que quiera y sus hijos y nietos conozcan un poquito más de sus vidas y su cariño.
"Al hombre de mi vida, "El Candela":
¿Por dónde empiezo? ¿De que manera te puedo transmitir lo que siento? Me dejo llevar por mi memoria y viajo en el tiempo. Salto de una imagen a otra, de un recuerdo a otro, una canción, unos sentimientos... y me doy cuenta de que la andadura ha sido larga y que ya llevamos muchos años juntos, años en los que tú y yo sabemos y siempre quedará para tí y para mí en nuestros corazones, lo que la vida nos ha deparado. Tú y yo sabemos que ha habido momentos muy difíciles, duros, de los que parece no se va a poder salir, pero que hemos conseguido salvar a fuerza de comprensión, de echarnos no sólo una mano, sino el corazón y el alma para tirar del que pasaba esos momentos malos que tanto tú como yo hemos padecido. Por eso, porque no todo ha sido un camino de rosas, aunque el olor y el color de ellas ha predominado sobre las inevitables espinas, hoy quiero decirte lo que guardo en mi corazón y que tanto me cuesta decirte cara a cara (mi inevitable timidez):
Gracias por haberte conocido, por haberte cruzado en mi camino aquel domingo frío y desapacible, porque has sido, eres y serás el hombre de mi vida. Gracias por quererme de esa manera tuya, desinteresada, auténtica, falta de egoismo. Gracias por cuidarme y estar a mi lado en esas "malas" noches de mi enfermedad. Gracias por esos tres hijos que me has hecho, que son mi orgullo y felicidad. Gracias por dejarlo todo por mí y por vivir para mí. Gracias por parecerte siempre la mejor en todo. Gracias por tu trabajo, por esas duras madrugadas de invierno que no te han pesado, para que no nos faltara de "ná". Gracias por sobrellevar a mi lado en nuestro piso de recien casados, la dura enfermedad de mi padre y contribuir en gran medida a que fuera feliz a nuestro lado en sus últimos años.Gracias por tu alegría, tu optimismo, tus palabras de aliento cuandome vengo abajo. Gracias por ese amor inmenso que le das a nuestros nietos. Gracias por ese beso eterno de todas las madrugadas. Gracias por esa ternura conque tratas a mi madre, por ayudarme a cuidarla cuando no podía moverse de la cama y ese beso que le das todos los días cuando entras en casa de vuelta del trabajo. Gracias por aguantar mi malhumor . Gracias por saber siempre disculpar los "errores" de los demás. Gracias por lo bien que te llevas y lo que quieres a tus nueras y yerno y los buenos ratos que nos haces pasar cuando estamos todos juntos. Gracias por esos paseos por nuestra playa, por esas tardes de verano bañándonos con los niños y por las noches en el cesped al olor de la "dama de noche". Y gracias anticipadas por todo lo que sé me vas a seguir dando... gracias, gracias.
Y por todo, decirte que te quiero, que cada día te necesito más, que eres para mí el mejor compañero que pueda existir, el mejor amante y esposo, padre y abuelo. Que no me equivoqué cuando me enamoré de tí con sólo trece años ni cuando luché en contra de todos por estar siempre contigo y que no me faltes nunca, porque me faltaría la vida. Te quiero.